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miércoles, 14 de agosto de 2013

Para NuriaBsegui

-¡Que putada!.- Dijo Lana, yo sonreí con carácter picaresco pero seguía con los ojos cerrados.

Estábamos en una colina de césped fresco que llevaba sin cortarse unos días, la brisa acariciaba cada parte de nuestros cuerpos tumbados y nos traía el aroma del césped mojado. Alguna mosca de vez en cuando se posaba en mi pierna, en mi nariz o en mi brazo; pero aún así ni me inmutaba.

-¿Que pasa?.- Seguía sin abrir los ojos y mi cara se volvió más seria.

-¿Cómo que qué pasa?, ¿Acaso no lo...- En ese momento Lana se dio cuenta de que llevaba un buen rato con los ojos cerrados. Lo próximo que escuche fue una breve risilla que no me auguraba nada bueno; y así fue... me empezó a hacer cosquillas por los costados y me tuve que levantar de golpe involuntariamente estallando en una risotada.

-¡Para!,¡Para!,¡PARA!.- Ella al final paró y me sacó la lengua. Miré al cielo y me di cuenta que la putada era una enorme nube que estaba pasando por el cielo.

Parecía algo molesta o al menos eso quería aparentar para que me sintiera culpable. Se sentó con las rodillas juntas y pegadas al cuerpo, rodeadas por sus brazos poco bronceados. Yo me volví a tumbar pero esta vez con los ojos abiertos, la miré y ella me intentó echar una mirada de desprecio pero sin querer sonrío al final quitando credibilidad a su actuación.

Puso los ojos en blanco y se puso roja, yo me empecé a reir y me levanté lentamente sin que ella lo notara, miraba hacia el otro lado, me daba la espalda. Despacio me acerqué a su espalda y con mi dedo índice la dibuje un corazón en la espalda. Ella se giró lentamente sonrojada y yo la sonreí con la mejor de mis sonrisas.

Lana miraba las estrellas concentrada, me acerqué más a ella y mi pecho estaba contra su espalda, nuestras piernas se tocaban y mi respiración rozaba su nuca, lo que provocó que su piel se pusiera de gallina, que su corazón empezara a latir de manera desbocada y la rojez de su cara aumentase. Pasé mi mano derecha por su brazo mientras la izquierda me servía de apoyo en el suelo.

-¿Ves aquel lucero tan bonito del cielo?.- Puse mi cabeza al lado de la suya y cogiendo con mi mano derecha su dedo índice se la indiqué.

-M... si, ¿Que pasa?.- En ese momento me acerqué más a su oído y la susurré.

-Que es la estrella de Lana.- Ella se giró bruscamente y nos miramos a los ojos.

-Mentira...- Entrecerró los ojos juzgándome y yo intenté poner mi mejor cara de póquer.

-¿Y tu que sabes?.- Ella abrió la boca y se empezó a reir.

-La pregunta es, ¿Acaso sabes tu cual es la osa mayor?- En ese momento me pregunté a mi mismo "Es la de forma de carro, ¿no?".


Me acerqué lentamente hacia ella, sus labios eran carnosos, me llamaban....

-Es la de forma de carro.- Respondí lentamente, sus ojos azulados obtuvieron un brillo que pocas veces podía ver en ella.

-Pero...Aún así... me..- Se estaba acercando ella también y su pelo castaño claro se deslizó por sus hombros para anteponerse a su brazo.

-Si,... aún así te estoy mintiendo.- Sonreí y ella sonrió, miró al suelo y se apartó su pelo delicadamente de la cara colocándoselo detrás de la oreja.

-Que mentiroso eres.- Me miró a los labios descaradamente y yo no pude hacer otra cosa que sonrojarme un poco y sonreir.

-Mentiroso no, romántico.- En ese momento nuestros labios se juntaron y chasquearon en un momento por el ruido del beso, la volví a besar y ella rozó con su lengua mi labio inferior introduciéndola lentamente. Yo encontré su lengua y la mia se resvaló por la suya adentrándose en su boca. Nos separamos lentamente y sonriéndola la dije:

"Soy romántico, aunque algunas no lo sepan apreciar"


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